El Kambo nos proporciona un profunda limpieza de nuestro organismo, nos aumenta la energía vital, nos fortalece enormemente el sistema inmunológico, aumenta la capacidad de enfocarse y concentrarse, ofreciéndonos además una gran calma mental , realizando un trabajo preciso reordenando y equilibrando nuestros cuerpos energéticos.
El kambó es el nombre común que se utiliza en América del Sur para referirse a las secreciones de la piel de la Phyllomedusa bicolor, o rana mono gigante, una rana arbórea que habita en algunas partes de la selva tropical del Amazonas, sobre todo en la zona fronteriza entre Brasil y Perú. Estas secreciones han sido utilizadas tradicionalmente cómo medicina indígena por las tribus Katukina, Yawanawa, Cashinahua y Matsés.
La medicina amazónica del kambo trabaja intensamente en tres campos; el físico, el mental-emocional y energético:
En el plano físico los efectos más habituales son el aumento de la energía vital, ofrece una mayor resistencia al cansancio, al hambre y la sed, además de mayor resistencia a las enfermedades al trabajar con el sistema inmunológico y linfático. En el plano mental-emocional, mejora la capacidad de enfocarse y concentrarse, además de proporcionar una calma mental que puede durar desde días a semanas, al aumentar el tono vital, ayuda también a cortar los pensamientos negativos recurrentes, asociados a estados depresivos. Por último también colabora en reordenar y equilibrar nuestro sistema energético.
El veneno secretado por esta rana contiene tal riqueza de péptidos antimicrobianos y analgésicos que llevó al descubridor de la serotonina, Vittorio Erspamer, a decir que este grupo de ranas constituyen “un enorme y valioso depósito de péptidos bioactivos”. Hasta ahora, los investigadores han encontrado nueve péptidos bioactivos, que tienen un potente efecto sobre los músculos gastrointestinales, secreciones gástricas y pancreáticas, circulación sanguínea, estimulación de la corteza suprarrenal y diversas glándulas.